martes, 7 de octubre de 2008

La verdad puede hacer daño

En estos días en los que estoy “más triste” que nunca y cuando se acerca el final. Pienso en la gente que ha pasado por mi vida y ya no están. ¿Dónde están? No lo sé, el caso es que aquí ya no. Bueno, solo los encuentro en mis recuerdos y me da mucha pena que el transcurrir de la vida me haga no acordarme más de ellos. Ellos me hicieron muy feliz, sufrí, llore, reí y les vi marchar sin más un día. Con sus sueños incumplidos y sin ningún equipaje.

Duele aún más cuando son seres pequeños y piensas que podían haber hecho de este lugar un sitio mejor y no tuvieron oportunidades.

Los niños han formado una parte importante en toda mi vida hasta hoy. Siempre fui la niñera de mucho de los hijos de mis amigos. En todos mis viajes siempre aparecían niños que marcaron mi experiencia con la dureza de sus historias, también están mi pequeño y su primo con ellos es aprender lo que vale una sonrisa.

Hacía mucho tiempo que no recordaba a Laura y me siento molesto. La olvide. ¡Malditas neuronas! Soy incapaz de controlarlas, es como si se hubiera borra de mi memoria. La verdad es que han pasado muchos años y es algo que no conoce mucha gente, lo sumo dos o cuatro persona y es una de las tres cosas que casi nunca cuento y que bloquea mi mente para casi siempre. ¡Uf! Ahora ya son dos las cosas que no cuento.

Hoy día ya tendría 12 años, más o menos. Con cinco años sus pequeños ojos negros se cerraron después de una enfermedad con la que tuvo la mala suerte de nacer y vivió, sin la atención de su padre, mezclada con los problemas y pocos recursos de su madre. Tampoco es cuestión de entrar en detalles pero con la mala vida de sus progenitores Laura tuvo suerte de nacer.

¿Cómo encontré a la pequeña en mi vida? Por un amigo que era cuidador de niños con problemas. Le acompañe un día y me quede un tiempo. Era la niña más guapa con sus coletitas bien puesta, muy tímida, siempre enfada con los morros puestos y con mirada de me las se todas.

Mi amigo Luis me contó las historia de todos los niños y la de ella fue una de las más difíciles de asimilar. La enfermedad en la sangre de Laura y otras muchas cosas, difíciles de explicar ahora y mejor no recordar. Nunca fueron bien tratadas. La niña siempre se ponía mala y muy pocas veces sus padres la atendieron. Su diagnosticó llego muy tarde, afectando a su pequeño cuerpo muy pronto.

Los primeros días no quería nada conmigo a pesar de querer jugar y traer un peluche de perro para ella que no quería coger. Al tercer día mientras peinaba a otras de las niñas, ella se plantó a mi lado y tiro de mi pantalón sin las coletas de cada día. No pare de reír.

Pase unos cuantos meses con los niños prestando especial atención a Laura, que no se separaba de mí desde que entraba por la puerta. Fue un tiempo bonito lleno de emociones. Aunque por el trabajo me era muy difícil ir siempre, sabía cómo eran sus días ya que cada vez se ponía malita más a menudo. Pero intentaba recuperar los días perdidos.

Lo peor vino con una llamada. Dos días antes ella tuvo uno de esos momentos en los que tenía que luchar y su cuerpo responder como tantas otras veces. Esta vez no pudo. Luis solo me dijo ¡ya se fue!

Solo llegue para ver su cuerpo inmóvil, ya sin sonrisa viva, hacerle sus coletitas, darla un beso y guardar todo esto para siempre con el único y falso consuelo de ya no sufrirá más. No sé con quién tenía que hablar en ese momento, pero sí hubiera podido presentar alguna instancia en algún sitio para cambiarme por ella lo hubiera hecho sin dudar.

La vida da pocas oportunidades a la gente linda como ella. Lo cierto es que en ocasiones la veo, con sus coletas, muy guapa. La gente se lo toma a broma pero Laura está aquí.

Siempre he querido poder hacer de nuevo algo como esto, una vez más. No sé si sería capaz de enfrentarme a los fantasmas de mi pasado, pero es una idea que tengo desde hace tiempo, una vez colocara mi vida y sacara de mí mis angustias. ¿Pero sería capaz de pasar por lo mismo? No lo sé si soy tan valiente. Ahora solo tengo incertidumbres.

Todo esto viene a mí por estas semanas tan raras y hoy me encontré con “Truth Can Hurt” (la verdad puede hacer daño), un video en el que salen tres niños jugando a ser simplemente eso, niños. Ahondar en ese mundo mágico, que es el mundo de los sueños y recuperar esa infancia pérdida para viajar al “País de Nunca Jamás” o al de “Alicia en el País de las Maravillas” al que todos regresamos cuando queremos olvidarnos de los problemas, escapar de la realidad y de las palabras sinceras que a veces duelen. Porque además no queremos hacernos mayores, y perder esa inocencia propia de cuando éramos niños.

EL VIDEO

1 comentario:

Un Colibrí Viajero dijo...

Aun conservas a tu niño interior muy presente por ello tienes ese angel que se acerca alos niños y a su vez los niños te buscan, no todos los adultos tienen ese don de entender la esencia infantil, la pureza y su partucilar forma de vincularse, por ello hays pasado por cada niño, tocado sus manitos, un beso en la mejilla o una palabra ello alimenta tu espiritu y llena de magia a cada niño, lo se, lo siento así, se que es así.
Que decirte niño bello si eres un sol de ser humano que voy conociendo y nutriendome de ti con cada charla con cada pensamiento y cada sentimeinto que dejas fluir con pureza como lo hace un corazon de nene, y tu eres ese nene grande muy grande de alma que enaltece a esta porteña que te admira pr lo que eres, por como lo haces y por se sencillamente tu, besito tierno te llegue en este día.

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