Esta campaña contra el terrorismo se hizo para ser utilizada en Iraq bajo el lema "El terror no tiene religión". Incluía un anuncio rodado en EEUU. La productora se negó a revelar a los medios de comunicación quién pagaba la factura, lo que llevó a muchos a sospechar que había sido financiada por el Gobierno norteamericano. La productora de Los Angeles responsable del spot se limitó a decir: "I call them an independent, non-governmental group of scholars, non political people," says Plotkin. "Some may live in Iraq, some may live abroad. For a variety of different reasons—from safety concerns to wanting the focus to remain on the issue itself, they decided to remain anonymous."

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